A simple vista, la vegetación puede parecer dispersa. Sin embargo, arbustos, pastos y matas forman verdaderas “islas de vida” que capturan agua, semillas y nutrientes, protegen el suelo y albergan una biodiversidad muchas veces invisible.
Cuando estos parches permanecen conectados, los recursos circulan y se conservan dentro del ecosistema. Cuando se fragmentan, aumenta la exposición del suelo y el riesgo de erosión y degradación.
Comprender cómo funciona este mosaico es fundamental para conservar la biodiversidad y fortalecer la capacidad de la estepa para resistir y recuperarse frente a las perturbaciones.
En Neuquén, conocer y proteger nuestros ecosistemas forma parte de las políticas provinciales de conservación, educación ambiental y acción frente al cambio climático.
Cuidar nuestra estepa es cuidar el patrimonio natural de Neuquén.








